Autor: Eduardo MendozaEduardo Mendoza
Editorial: Seix Barral
Fecha de publicación: 19/01/2001
Resumen de El misterio de la cripta embrujada de Eduardo MendozaEduardo Mendoza
“En esa época me entretenía leyendo novelas policiacas. Acababa de leer uno de Ross McDonald cuyo nombre no recuerdo, y el capricho era seguir sus pasos a mi manera, más como homenaje que como parodia. Así empecé y terminé, casi en un solo viaje, en una semana, El misterio de la cripta encantada. Nunca más volví a escribir con inequidad, ni con satisfacción, ni con tan buen aprovechamiento de las horas. Eduardo Mendoza
La enigmática salida de las niñas del colegio de madres lazaristas de San Gervasio es el punto de partida del episodio investigativo que tiene como protagonista a un cliente del manicomio, que se ve obligado a convertirse en investigador, que se verá envuelto en todo tipo de desastres. . quienes lograrán completar su misión y encontrarán una compleja farsa de gente rica. Aparentemente justa y fluida, la escritura de Mendoza es un excelente ejemplo de investigación literaria personal, sin dejar de mencionar toda mímica, que deja entrever las posibilidades de dar la vuelta al relato tradicional sin violarlas a primera vista, y que por ello indaga, como buen detective, o como el personaje de Henry James en el dibujo que se muestra en la parte posterior del tapiz de la trama. Una farsa burlesca y una sátira moral y social con raíces últimas en la picaresca y el modelo cervantino.
Más sobre Eduardo MendozaEduardo Mendoza
Eduardo Mendoza que nació en Barcelona en 1943. Ha publicado las novelas La verdad sobre el caso Savolta (1975; Soldados de Cataluña2015), Premio de la Crítica; El misterio de la cripta encantada (1979); El laberinto de las aceitunas (mil novecientos ochenta y dos); La ciudad de los pecados (1986), Premio Ciutat de Barcelona; la isla inaudita (1989); Esas son noticias de gurb (1991, 2011 y 2014); el año de la inundación (1992) y humor ligero (1996), Premio al Mejor Médico.
¿Para quién está recomendado?
Esta novela está especialmente recomendada para los amantes de la literatura española contemporánea y para aquellos lectores que disfrutan de la novela negra con un toque de humor e ironía. También resulta ideal para quienes buscan una narrativa ágil y entretenida, con referencias culturales a la Barcelona de los años setenta. Los admiradores de Eduardo Mendoza encontrarán en esta obra uno de sus trabajos más genuinos y espontáneos, mientras que los nuevos lectores del autor hallarán una puerta de entrada perfecta a su universo literario particular.
Opinión editorial
Eduardo Mendoza logra en esta novela una hazaña poco común: escribir con auténtica libertad creativa y sin las ataduras que suelen pesar sobre los autores consagrados. La propia confesión del autor sobre su proceso de escritura —redactada casi en un solo impulso, en apenas una semana— se refleja en la fluidez y frescura del texto. La parodia del género policiaco, influenciada por Ross Macdonald, se convierte en un vehículo para explorar con agudeza el ambiente social barcelonés. El protagonista, un paciente de un manicomio convertido en detective involuntario, aporta una perspectiva subversiva y cómica que eleva la obra más allá de la simple imitación del género negro. Mendoza consigue equilibrar con maestría el humor disparatado y la crítica social, creando una voz narrativa genuinamente original dentro de la literatura española.
Qué aprenderá el lector
El lector descubrirá cómo la parodia literaria puede convertirse en un género con identidad propia cuando está ejecutada con talento e inteligencia. A través de las aventuras del peculiar protagonista, comprenderá la Barcelona de la transición democrática española desde una óptica marginal y reveladora. Además, aprenderá que los grandes misterios no siempre requieren grandes detectives, y que la ingenuidad y el azar pueden ser tan efectivos como la razón. La novela también ofrece una lección implícita sobre la libertad creativa y el valor de escribir sin pretensiones, demostrando que la autenticidad y el disfrute en el proceso narrativo se transmiten inevitablemente al lector.

